"Espinelas", de Salvador Díaz Mirón

Que como el perro que lame
la mano de su señor,
el miedo ablande el rigor
con el llanto que derrame;
que la ignorancia reclame,
al cielo el bien le falta.
Yo, con la frente mu alta,
cual retando el rayo a herirme,
soportaré sin rendirme
la tempestad que me asalta.

No esperes en tu piedad
que lo inflexible se tuerza:
¡yo seré esclavo por fuerza
pero no por voluntad!
Mi indomable vanidad
no se aviene a ruin papel.
¿Humillarme? ¡Ni ante Aquél
que enciende y apaga el día!
Si yo fuera ángel, sería
el soberbio ángel Luzbel.

El hombre de corazón
nunca cede a la malicia.
¡No hay más Dios que la justicia,
Ni más ley que la razón!
¿Sujetarme a la prisión
del levita o del escriba?
¿Doblegar la frente altiva
ante torpes soberanos?
¡Yo no acepto a los tiranos
ni aquí abajo ni allá arriba!


Salvador Díaz Mirón   (1853-1928)



No hay comentarios:

Publicar un comentario