Un poema de Isabel Fernández


Tengo toda mi vida,
aunque mis horas
ya contadas,
sufran pena
en tiempo perdido.
Toda una vida,
en horas ya...
para rendirte
sonrisas,
besos,
abrazos
y suspiros,
aquellos,
que siempre fueron
tuyos,
aún sin yo saberlo.
Mi vida entera
ya corta en tiempo
y larga en armonía.
Si,
tengo toda una vida,
para seguir tu risa,
tus brazos...repletos
de madrugadas caricias.
Tengo tanta vida,
que daría mi vida
por dar vuelta
a la andada rutina vivida.
Pero yo...
tengo ya toda
una vida,
en darte mi eterna sonrisa tan merecida.
Que mis lágrimas
ya son gotas de agua
en barreño
de ropa tendida,
cristales de caminos
que piso,
sin heridas.
Si,
tengo toda mi vida,
la que Dios
me quiera dar,
sintiendo tus pasos
a mi lado,
en suspiros de Vida.

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