Un poema de María Bosán


LUNA SANGRANTE 



                                                      Poema a los refugiados.

Las rendijas del cielo han inaugurado el mar,
la fiesta de las partidas se desatan
y huimos de la huida por supuestas cloacas
clamando libertad en otro lugar.

He visto lágrimas en el mar flotando,
en las malditas sombras de un espejo,
donde se hunden las vidas esperando
y reviven inertes los sueños reflejos.

Mis sandalias están perdidas
y me acecha el frío,
mis manos están vacías
y roto mi vestido.
Tengo hambre y para beber...
agua salada que no quita la sed.
Estoy exponiendo mi vida, lo sé,
pero el motivo de mi huida
lo llevo albergado en mi ser.

Calor, alimento y agua,
mientras viva en mis entrañas,
no le faltará.

Con mi alma hecha jirones, con el miedo a perecer,
abrazada a mi vientre pido a Dios la espera
porque solo envuelto en mi interior, le puedo proteger.

Entre los maderos hundidos tengo mi luna sangrante,
sobre las grietas podridas un llanto penetrante,
una vida naciendo entre la muerte
donde no acompañaba la suerte
en la noche oscura de cuarto menguante.

Sé que acabaré de vivir
puede que en el mar hundida,
puede que muera sin morir
o tal vez como presa huida.

Pero mi muerte será consciente
y luchando por mi hijo sin rendirme a morir
le daré la bienvenida sonriente.

El santuario de las sombras me llena de miedo,
el tétrico balanceo y el murmullo del viento
se han aliado a la muerte esperándome en duelo.

Crece libre!! te acogerán manos limpias,
tu madre se encargó de hacerlo limpiándote de heridas
y dejándote heredero
de su propia vida.

Bajo el cielo que inaugura el mar,
huyendo en la huida y clamando libertad
despertó el fruto de mi vientre,
el agónico horizonte acuna su suerte
y el dilatado ocaso apaga mis latidos dejándome inerte.



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